Cartaventa

Manual · Empezar

Qué es Cartaventa y qué resuelve

Cartaventa recibe un archivo HTML —el que te generó tu IA— y se lo entrega a tu cliente con una liga privada, distinta para cada persona. Él la abre de un clic, sin registrarse. Tú ves quién la abrió y le cortas el acceso cuando quieras.

El problema que resuelve

Hoy tienes dos formas de mandar una propuesta, y las dos cuestan algo:

  • Como PDF adjunto. Todo lo que se movía deja de moverse: la calculadora de retorno, las tres opciones comparadas, el cronograma. En el celular —donde la abre el director— ni se lee. Y no sabes si la abrieron.
  • Como página en la web. Se ve bien, pero lleva precios, alcances y datos del cliente. Cualquiera que encuentre la dirección entra, y un buscador la puede indexar.

Cartaventa es la tercera: la propuesta completa, viva, y privada.

Cómo funciona, en cuatro pasos

  1. Tu IA genera la propuesta como un solo archivo HTML. Cartaventa no es un editor: no escribe la propuesta, la publica.
  2. Subes el archivo a tu tablero en https://app.cartaventa.com. Sigue siendo privado: publicar no es compartir.
  3. Escribes a las personas que deben verla. A cada una le llega su propia liga por correo, o la copias y se la mandas tú por WhatsApp.
  4. Cada quien abre la suya, sin contraseña y sin crear cuenta. Tú ves cuántas veces se abrió, a quién invitó tu cliente adentro de su empresa, y apagas el acceso el día que quieras.

Qué ve tu cliente

Una página normal —la suya, con su nombre, con sus números— y abajo una barra fija de Cartaventa con tres cosas: Compartir, Reportar y una nota que dice sin rodeos que el documento es privado y que se registra cuándo se abre. Esa nota no es negociable: es la contrapartida honesta de llevar un contador.

Por qué cierra más que un PDF

No es magia ni es el diseño. Son cinco cosas concretas, y todas pasan en el mundo real de una venta B2B:

1 · Se abre. Un adjunto de 4 MB se queda atorado en el filtro de correo del cliente, o se abre tres días después en la computadora de la oficina. Una liga se abre ahí mismo, en el celular, en el estacionamiento, antes de la junta. El primer requisito para que una propuesta convenza es que alguien la vea.

2 · Sobrevive el reenvío. Tu contacto casi nunca decide solo. Cuando le pasa tu PDF a finanzas, llega un archivo sin contexto y con tu contacto de intermediario. Con Cartaventa cada quien recibe su propia liga, se abre igual de fácil, y tú te enteras; si en vez de compartirla reenvía la suya, en estricta quien la recibe tiene que pedirte su propio acceso. El momento en que tu contacto invita a su jefe es el momento en que el trato avanza de verdad.

3 · La conversación de precio cambia. Un PDF presenta tu precio. Una calculadora de retorno deja que el cliente meta sus números y vea su beneficio. Deja de discutirse lo que cuestas y empieza a discutirse lo que gana. Ahí es donde los elementos interactivos hacen la diferencia real.

4 · Se corrige sin quedar mal. Te equivocaste en una cifra: reemplazas la versión y la liga que ya mandaste muestra la corrección. Se acabó el propuesta_v2_FINAL.pdf.

5 · Sabes cuándo hablar. No es rastreo por rastrear: es la diferencia entre llamar el jueves porque "ya tocaba" y llamar veinte minutos después de que tu propuesta se abrió por tercera vez. Y en un documento estricto, «abrió» por fin es una persona, no el escáner de Outlook: la liga solo abre con un toque en el primer dispositivo de tu cliente o con un código que le llega a su correo, así que ni el filtro corporativo ni el colega al que se la reenviaron se cuentan como él.

Lo que no te vamos a decir: no tenemos un número de "sube tu conversión X%", y quien te lo prometa se lo está inventando. Lo que sí sabemos es dónde se pierden los tratos —en la propuesta que nunca se abrió, en la que no supo defender tu contacto adentro, en la que llegó tarde y sin seguimiento— y esas tres son exactamente las que esto ataca.

Cómo se usa en tu semana

Nada de esto es técnico. Es un cambio de hábito, y son cuatro momentos:

El mismo día de la llamada. Antes de la propuesta completa, manda la minuta: "esto entendimos, esto proponemos explorar, estas fechas". Diez minutos de trabajo con tu IA y llega antes que la propuesta de tu competencia. Ya tienes un documento vivo en la conversación.

Cuando mandas la propuesta. En el mismo correo que ya ibas a escribir, en vez del adjunto va la liga. Pon a todos los que sabes que van a opinar, no solo a tu contacto: cada quien con su liga es cada quien con su señal. Y escribe tu propio correo en la lista si quieres ver cómo le llega.

El lunes en la mañana, cinco minutos en el tablero. Es la rutina que hace que todo lo demás sirva: abres tu lista de documentos y cada renglón te dice qué hacer esta semana.

Lo que ves Lo que significa Qué haces
No la ha abierto en 3 días El correo se perdió o no es prioridad Mándale un WhatsApp: "te dejé la liga el martes, ¿la viste?"
Abrió una vez y ya La leyó por encima, no la trabajó Ofrece caminar la propuesta con él en 15 minutos
Abrió varias veces La está estudiando o la está usando para convencer Llama. Es tu mejor momento
Invitó a alguien de su empresa Está vendiendo por ti adentro Pregúntale qué le van a preguntar y dale con qué contestar
Invitó a finanzas o a compras El trato entró a proceso Pide fechas concretas: cuándo decide el comité
Abrió, y nadie más Sigue solo Ofrécele el documento para el comité, o pregunta quién más debería verlo

Cuando el trato se cierra o se cae. Si se cerró, el documento de arranque sale por el mismo camino y tu cliente ya sabe cómo abrirlo. Si se cayó, revocas los accesos y archivas: tu pliego de precios deja de circular.

Una regla de trato que conviene respetar

Usa las señales para decidir cuándo hablar, no para presumir que estás mirando. "Vi que abriste la propuesta seis veces ayer" es incómodo y suena a vigilancia, aunque tu cliente sepa —porque se lo decimos en la barra— que se registra cuándo abre. Lo que sí funciona es llegar en el momento correcto: "¿te sirve si platicamos hoy? Se me ocurre que ya la habrás revisado con tu equipo." Misma información, sin el escalofrío.

Qué no es

  • No es un editor. El editor es tu IA.
  • No es un CRM. Se registra cuántas veces se abrió, cuándo fue la última vez y quién invitó a quién, porque de eso depende a quién le cortas el acceso. Nada que se parezca a un pipeline.
  • No es hosting público. Cada documento vive en el subdominio de tu organización y solo se abre con una liga que tú mandaste: en estándar, quien la tenga entra a nombre de tu destinatario; en estricta, solo él. Los buscadores no lo indexan.

Qué sigue

Lo más rápido: deja que la IA te guíe —un prompt que pone a tu IA a leer este manual y a acompañarte—. Si prefieres el camino a mano, Tu primer documento te lleva de cero a liga enviada.

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